“Sempre amb tu”

Expandiendo la familia más allá del taller

Cuando echamos la vista atrás, vemos la evolución de un pequeño negocio que ha sabido mantenerse en el tiempo gracias a unos férreos valores que, como la madera, vamos puliendo y perfeccionando con el tiempo. Procuramos que el legado de nuestro padre, Toyo, y de sus enseñanzas, impregnen cada restauración, obra y proyecto en el que nos involucramos. Y mantenemos siempre presente esa clara vocación de servicio al cliente, teñida de cercanía y familiaridad, que nos definen desde 1961

El taller de Toyo

Como cada aventura digna de contar, Carpintería Toyo comenzó su andadura en un pequeño taller. Nuestro padre tuvo la oportunidad de formarse con dos de los mejores maestros artesanos de la madera de Alaior, el Maestro Ferry y el Maestro Benet, y aplicó esas enseñanzas en los trabajos que realizó en su modesto garaje en el centro del pueblo. Pronto, ese primer taller se le quedó pequeño, y apenas tres años después de iniciar su andadura, Carpintería Toyo se trasladó a un garaje del barrio de Cala’n Busquets. Fue el primer gran paso en el negocio, que pudo contar con sus primeros operarios, fieles a la filosofía del trabajo artesanal manual y el trato exquisito hacia el cliente que les inculcó nuestro padre.

El traslado al polígono industrial

Ya bien entrados los años 70 y principios de los 80, el turismo irrumpió con fuerza en Menorca. Fue este sector el que propició un viraje en el destino de Carpintería Toyo, que creció al ritmo que lo hacía el turismo. El modesto taller artesanal de nuestro padre, vio cómo algunos de sus principales clientes provenían del sector hotelero, confiando en él para el mantenimiento de toda la madera en sus instalaciones. Con esta expansión, llegó la necesidad de mudarse nuevamente; esta vez a la parcela del polígono industrial de Alaior, donde nos encontramos hoy en día. Fue en 1982 cuando nuestro padre construyó el edificio actual, equipándolo con nueva maquinaria para ampliar los servicios, como el pintado a pistola.

El cambio generacional

Mientras nuestro padre, Toyo, estaba ocupado haciendo crecer el negocio, nosotros, Jaume y Quito, estábamos empezando a descubrir el mundo del taller. Nos encantaba curiosear y aprender de él. Poco a poco, nos fuimos involucrando más en el negocio familiar, adoptando su manera cercana y amigable de relacionarnos con los clientes. Nos dividimos las responsabilidades: Jaume acompañaba en las visitas, mientras que Quito se encargaba de la producción en el taller. Fue esa vocación temprana y las horas que dedicábamos a aprender la que nos impregnó del amor y el buen hacer de nuestro padre por el trabajo de la madera. Y, mientras nuestros amigos se dedicaban a hacer cosas de jóvenes, como jugar al fútbol, nosotros nos centramos en el negocio familiar, creciendo de forma paralela a la empresa. Sin embargo, no hay crecimiento sin crisis, y las económicas de 1993 y, sobre todo, la del 2008 , nos obligaron a hacer cambios importantes en la empresa, manteniendo la filosofía intacta.

La consolidación de la visión integral

Los cambios a los que nos hemos enfrentado, han transformado el negocio de nuestro padre en una carpintería mucho más completa y profesional. Hemos ampliado nuestros servicios para ofrecer una atención integral y hemos adoptado prácticas más sostenibles, siguiendo las inquietudes de nuestra generación. A pesar de ello, nunca hemos olvidado las valiosas lecciones de nuestro padre. Nuestro deseo constante de superación nos impulsa a ampliar nuestros servicios y a utilizar materiales de la más alta calidad de forma continua. Y seguimos cuidando de nuestros clientes como nos enseñó nuestro padre, atendiéndoles como si fueran los primeros en entrar por la puerta de un pequeño taller a punto de despegar.